¿Qué significa estar presente?

Alvin Mahrer, MarcyAxness, Jon Kabatzin[i], Gabor Maté son renombrados autores que desde diferentes perspectivas coinciden en una misma dirección: Dale tiempo, atención a tu hijo; tal vez sólo puedas ofrecer diez minutos diarios, pero hazlo con presencia. La sola práctica consistente de estar presentes como padres indudablemente haría un mundo mejor.

Para quienes han establecido como una de sus metas de vida la construcción dentro de la familia de mejores,  más sanos, autónomos y felices seres humanos: por lo menos diez minutos diarios de verdadera presencia pueden resultar más eficaces que mil terapias. Quien no puede dedicarle a su hijo con verdadera presencia por lo menos un breve periodo de tiempo a la semana o mínimamente al mes, no importa cuán duro trabaje o cuanto gaste en la mejor escuela, o cuán altas sean las expectativas para que el hijo destaque… probablemente se va a sentir decepcionado al paso del tiempo. La ausencia de presencia en una relación parental, dicen algunos expertos, dificultará que los hijos estén presentes a su vez en el mundo. Gabor Maté[ii] al abordar el tema de uno de los diagnósticos más recurrentes actualmente entre los niños problema, sostiene en su libro “Scattered” que un niño con carencias –déficit– de atención temprana por parte de sus padres o cuidadores primarios, es decir un infante que no ha vivido la experiencia de ser acompañado con presencia –llámese juego, diálogo o tiempo de calidad– tendrá mayores probabilidades de funcionar en su vida escolar con el ya endémico trastorno de déficit de atención.

Hay distracciones externas que impiden a un padre verdaderamente estar presente durante el tiempo asignado para su hijo. Contestar el teléfono o el celular; ir a abrir la puerta, estar revisando papeles o viendo la televisión son distracciones que reducen el grado de presencia. Existen, sin embargo, las distracciones internas mucho más comunes y desapercibidas pero de efecto más nocivo. El gran distractor del dialogo es precisamente el ruido interior. Según Charlie Greer[iii] pensamos en promedio un pensamiento cada cuatro segundos; aproximadamente mil por hora…Esto significa que constantemente estamos con nuestra mente ocupada mientras la otra persona habla. Cuando alguien nos pregunta que estás pensando y respondemos nada seguramente estamos mintiendo, no por falta de honestidad sino por falta del hábito de auto observación. La mente prácticamente nunca se calla. No se requiere estar esquizofrénico para escuchar voces constantemente. El desarrollo de la conciencia individual comienza precisamente cuando la persona observa y reconoce sus propios pensamientos; cuando se da cuenta de cómo mantienen ocupada constantemente su mente. Un día la persona descubre que en una conversación casi siempre hay dos partes hablando al mismo tiempo: una lo hace en voz alta y la otra en voz baja. ¡Sí! en voz baja juzgamos, cuestionamos, invalidamos, dudamos, reprobamos, pensamos en lo caro que están las cosas, en el último gol que metió el chicharito, en lo útil que sería tener un aire acondicionado… y en lo alto que saldría el recibo de la luz… Pensamos en tantas cosas; tenemos tanto ruido en la cabeza, el perico de la mente es tan parlanchín que casi no escuchamos lo que el otro nos quiere decir. Carl Rogers[iv] en una conferencia comparte su experiencia de estar facilitando la comunicación de una pareja que alegremente se arrebataba uno al otro la palabra en un intercambio que se prolongaba dolorosamente con la sensación de cada vez mayor distancia, invalidación mutua, crispación… Probablemente agotado de oír este intercambio de argumentos Carl se puso de pie y casi arrebatando el micrófono le preguntó al marido.

–Me puedes repetir lo que justamente acaba de decir tu mujer.

–Es que las cosas no fueron así lo que pasa es que ella…

–Me puedes repetir solamente lo que ella acaba de decir –insistió C. Rogers.

–Bueno, ella acaba de decir que mmhh… que…. ¿Me puedes repetir querida lo que justamente acabas de decir?

Ahí comenzó el proceso terapéutico solo después de  que él por primera vez se concentró sólo en verificar lo que ella estaba diciendo y dejó de concentrarse en elaborar sus propios argumentos mientras su esposa hablaba.

Contestar con una opinión, consejo, explicación, justificación… antes de simplemente verificar lo que el otro nos dice, es un habito bien intencionado pero altamente obstructor del verdadero dialogo. Escuchar al otro requiere de silencio interior; silencio interior que se nutre de la auto-observación[v]. ¡Qué fácil!… y que difícil escuchar desde un silencio atento. Guardar silencio interior y exterior cuando el otro habla… A eso se le llama presencia. Hay quienes se mueren sin haberla experimentado. Hay padres que trabajan heroicamente; y no paran en todo el día; Padres que darían la vida por sus hijos… pero jamás han tenido un momento de verdadera presencia con ellos. No saben cómo estar simplemente con ellos sin darle rienda a sus voces internas expertas en interrumpir, aconsejar, sermonear, regañar, informar… No saben cómo responderle a su hijo cuando ocasionalmente este reclama quieres más a mi hermano que a mí–. No se han logrado asomar a una manera alternativa y humildemente poderosa: Me imagino hijo que a veces te sientes poco importante para mí… platícame más de eso quiero entenderlo te prometo que no te voy a interrumpir…

[i] Jon Kabatt-zin (1997) Mindful Parenting (New York: Hyperion.

[ii] Gabor Matté (1999) SCATTERED: How Attention Deficit Disorder Originates And What You Can Do. N. Y.: Harper.

[iii]Charles Greer refiere que de de acuerdo al National Science Foundation el ser humano produce aprox 12 mil pensamientos diarios. www.hvacprofitboosters.com/Tips/Tip_Archive/tip_archive7.html

[iv] Rogers: charla sobre pareja 1979.  (Aguaviva México)

[v] Ibid (54).

BACK